La protección de nuestro planeta es el reto de los derechos humanos de nuestro tiempo. Si no protegemos nuestra tierra, el aire, el agua y la atmósfera, no sólo impediremos que se solucionen desafíos de derechos humanos -pobreza, guerra, enfermedad, violencia patrocinada por el Estado e injusticia racial- sino que estos empeoraran.